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Cómo aplicar correctamente la RIC en Canarias

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Aplicar correctamente la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) puede ayudar a reducir la tributación de empresas y determinados autónomos con actividad económica en las islas. Sin embargo, no es un ahorro automático: exige obtener beneficios, dotar correctamente la reserva, invertir en los plazos previstos y conservar la inversión cumpliendo los requisitos legales.

La RIC es uno de los incentivos fiscales más relevantes del Régimen Económico y Fiscal de Canarias. Bien planificada, permite reinvertir parte de los beneficios generados en Canarias para impulsar el crecimiento de la empresa, mejorar sus recursos productivos o crear empleo.

Qué es la Reserva para Inversiones en Canarias

La RIC es un incentivo fiscal regulado en el artículo 27 de la Ley 19/1994, de modificación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias. Permite reducir la base imponible del Impuesto sobre Sociedades por las cantidades procedentes de beneficios obtenidos en establecimientos situados en Canarias que se destinen a esta reserva.

En términos sencillos: la empresa genera un beneficio, decide no distribuir una parte y la destina a una reserva específica para invertir posteriormente en Canarias. Esa decisión puede reducir la tributación del ejercicio en el que se dota la reserva, siempre que se cumplan todos los requisitos.

La reducción puede alcanzar, con carácter general, hasta el 90% de la parte no distribuida del beneficio obtenido en el período impositivo que proceda de establecimientos situados en Canarias.

Quién puede beneficiarse de la RIC

La RIC está pensada principalmente para entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades vinculadas a Canarias. También puede aplicarse, bajo determinados requisitos, a contribuyentes del IRPF que desarrollen actividades económicas en el archipiélago.

Pueden beneficiarse, entre otros, los siguientes contribuyentes:

  • Sociedades con domicilio fiscal en Canarias.

  • Sociedades que, aunque tengan su domicilio fiscal fuera de Canarias, operen en las islas mediante un establecimiento permanente.

  • Entidades no residentes que obtengan rentas a través de un establecimiento permanente en Canarias.

  • Autónomos que tributen por IRPF y desarrollen una actividad económica, siempre que cumplan los requisitos específicos aplicables.

No basta con tener clientes en Tenerife, Gran Canaria o cualquier otra isla. El beneficio que se destine a la reserva debe proceder de una actividad económica realizada a través de establecimientos situados en Canarias.

Requisitos para aplicar la RIC correctamente

La RIC exige orden contable, planificación y seguimiento. Estos son algunos de los requisitos fundamentales.

Dotar la reserva con beneficios no distribuidos

La cantidad destinada a la RIC debe proceder de beneficios obtenidos por la actividad económica en Canarias y no distribuidos. La dotación debe figurar correctamente en la contabilidad o en los registros exigibles, con una identificación clara y separada.

Además, la reserva tiene carácter indisponible mientras los bienes en los que se haya materializado deban mantenerse en la empresa. Esto significa que no puede utilizarse libremente para fines ajenos a la inversión prevista.

Materializar la inversión en tres años

Las cantidades destinadas a la RIC deben invertirse en el plazo máximo de tres años, contados desde la fecha de devengo del impuesto correspondiente al ejercicio en el que se dotó la reserva.

Este plazo es esencial. Si la empresa no materializa la inversión dentro del período establecido, puede perder el beneficio fiscal y tener que regularizar su situación.

Invertir en bienes o proyectos admitidos

La RIC no puede materializarse en cualquier gasto. La normativa contempla inversiones específicas, entre ellas inversiones iniciales en elementos nuevos del inmovilizado material o intangible, creación de puestos de trabajo vinculados a una inversión y determinadas suscripciones de acciones o participaciones.

Por ejemplo, una empresa podría destinar la RIC a adquirir maquinaria nueva, equipamiento tecnológico, instalaciones o activos intangibles necesarios para ampliar, modernizar o transformar su actividad en Canarias, siempre que la inversión cumpla las condiciones legales.

Los elementos patrimoniales deben estar situados o recibirse en Canarias, utilizarse en el archipiélago y ser necesarios para el desarrollo de la actividad económica del contribuyente.

Mantener los bienes afectos a la actividad

Como norma general, los bienes en los que se materialice la RIC deben permanecer en funcionamiento en la empresa durante al menos cinco años, o durante su vida útil cuando sea inferior. Durante ese tiempo no pueden transmitirse, arrendarse ni cederse a terceros para su uso, salvo supuestos previstos legalmente.

Este requisito evita que la RIC se utilice para realizar inversiones de corta duración sin un impacto real y continuado en la economía canaria.

Ejemplo práctico de aplicación de la RIC

Imagina una empresa de Tenerife que cierra el ejercicio con beneficios procedentes de su actividad en Canarias. Tras estudiar sus cuentas y sus necesidades, decide destinar una parte del beneficio no distribuido a la RIC para adquirir nuevos equipos y software que permitan ampliar su capacidad de trabajo.

La empresa debe:

  1. Calcular qué parte del beneficio puede destinar a la reserva.

  2. Dotar la RIC correctamente en su contabilidad y reflejarla de manera separada.

  3. Planificar la compra para que la inversión se realice dentro del plazo de tres años.

  4. Comprobar que los equipos y programas cumplen las condiciones exigidas y se utilizan en Canarias para la actividad.

  5. Mantener los activos afectos a la empresa durante el período mínimo aplicable.

La inversión no debe decidirse únicamente por el incentivo fiscal. Debe responder a una necesidad real del negocio: mejorar procesos, crecer, digitalizarse, ampliar instalaciones o reforzar su actividad en las islas.

Errores habituales al aplicar la RIC

La RIC puede ser una oportunidad fiscal importante, pero requiere cuidado. Los errores más habituales son:

  • Dotar la reserva sin haber calculado correctamente el beneficio apto.

  • Confundir una inversión deducible o un gasto normal con una inversión válida para materializar la RIC.

  • Dejar pasar el plazo de tres años sin ejecutar la inversión.

  • Comprar activos que no están afectos ni son necesarios para la actividad económica.

  • No mantener el bien en funcionamiento durante el período exigido.

  • No reflejar la reserva de forma separada, identificable e indisponible en la contabilidad.

  • Tomar la decisión al final del ejercicio, sin un plan de inversión realista.

Una revisión previa permite comprobar la viabilidad de la operación y evitar que un incentivo fiscal termine generando una regularización futura.

Cambios recientes que conviene revisar

La normativa de la RIC ha incorporado modificaciones con efectos para períodos impositivos iniciados a partir del 1 de enero de 2025, relacionadas con inversiones en elementos patrimoniales afectos a la actividad de arrendamiento de vivienda en Canarias.

Por ello, antes de aplicar la reserva o de realizar una inversión concreta, conviene revisar la regulación vigente y valorar el caso particular. El tipo de actividad, la forma jurídica, el origen del beneficio y el activo que se pretende adquirir pueden cambiar el análisis.

Planificar la RIC con asesoramiento profesional

La Reserva para Inversiones en Canarias puede ayudar a mejorar la fiscalidad de una empresa, pero exige una visión completa: resultados contables, previsión de inversiones, plazos, documentación y cumplimiento posterior.

En Aguere Asesores ayudamos a empresas y autónomos de Tenerife a estudiar si la RIC encaja en su situación, calcular correctamente la dotación, planificar la inversión y cumplir las obligaciones fiscales y contables asociadas.

Si tu negocio genera beneficios en Canarias y prevés invertir para crecer, modernizarte o crear empleo, analizar la RIC con antelación puede ayudarte a tomar una decisión más segura.